Qué

mi filosofía

“La vida es una milonga y hay que saberla bailar…”
Rodolfo Sciammarella (La vida es una milonga, 1941)

Nunca hemos estado tan “conectados” como en estos tiempos. Podemos ver fotos de las vacaciones de amigos prácticamente al tiempo que son tomadas. Podemos leer como estuvo un almuerzo antes de que se pague la cuenta. Estamos al tanto de las nimiedades de cientos de amigos de amigos de amigos.

Estamos tan conectados que a veces terminamos sintiéndonos solos.

La esencia del tango es la conexión, en cada nivel concebible. Todo comienza con un abrazo – en sincronía con nuestra pareja, con la música, con las otras parejas en la pista de baile, y, sobre todo, con nosotros mismos. El tango permite que dos extraños que no tienen un idioma en común puedan tener una conversación intensa y profundamente gratificante. Probablemente sea por eso que el tango se este difundiendo tanto en el mundo. En el tango (es decir, tango “honesto”) no hay lugar para la soledad.

El tango es como un laboratorio en el cual experimentamos e investigamos. Como tango “coach”, ayudo a mis alumnos a fluir y dejar de controlar, a establecer limites, a escuchar y confiar en sus cuerpos, a escuchar a los demás, a ser pacientes, a estar alerta, a sentirse seguros y a confiar en si mismos. Invariablemente, las enseñanzas del tango terminan filtrándose en las otras áreas de nuestra vida, y nos cambia.

Es mi misión y mi placer acompañarlos en este camino.